Para los casos en los que se hubieran realizado donaciones del difunto a los herederos se entienden realizadas como un adelanto de la parte que les corresponde en la herencia, por lo que deberán ser descontadas de la parte que les corresponda en la partición.

La colación consiste precisamente en traer a la herencia el valor de los bienes que los herederos hayan recibido en vida del causante por donación o por cualquier otro título lucrativo para tenerlo en cuenta en el cómputo de la legítima.

 

 

Si no se ha hecho testamento, hay que formalizar lo que se denomina una ‘declaración de herederos’, que es un documento público que define quiénes son los parientes con derecho a la herencia según las reglas antes vistas y que se hace ante notario.

 

La declaración formal de herederos podrá solicitarse de varias formas:

– Declaración notarial de herederos

– Declaración judicial de herederos

1. Certificado de fallecimiento. Lo primero es obtener el certificado de fallecimiento del familiar al objeto de poder constatar el hecho y su inscripción en el registro civil correspondiente.

2. Últimas voluntades. Tras ello, hay que obtener, pasados al menos 15 días hábiles desde que ocurriera el hecho del fallecimiento, un certificado de últimas voluntades. Mi consejo es solicitar también un certificado de contratos y seguros con coberturas de fallecimiento en el mismo momento.

 

El certificado de últimas voluntades nos va a indicar si el finado (el fallecido) ha dejado o no testamento alguno, y en su caso, indicará el notario ante el cual lo otorgó.

El segundo va a determinar si contrató algún tipo de seguro que otorgue alguna indemnización a favor de  persona alguna por el hecho del fallecimiento. El plazo para reclamar estas indemnizaciones es de 5 años.

3. Herederos. Caso que hubiere otorgado testamento: Obtención de una copia autorizada del testamento ante el notario que figure en el certificado anterior.

 

Caso que no exista testamento hay que tramitar lo que se llama Acta de declaración de herederos, es decir, determinar públicamente, ante notario o ante el Juzgado, quienes son los herederos del fallecido. Para ello se debe acudir a la notaría del lugar del fallecimiento para los casos de ser cónyuge, hijo o padre del fallecido.

 

En caso de no tener esos parentescos con el fallecido, se deberá acudir al Juzgado de Primera Instancia del lugar del fallecimiento.

4. Inventario de bienes. Una vez que se ha determinado quienes son los  herederos legales del finado, bien porque ya existiera testamento o bien porque se hubiere efectuado el trámite de declaración de herederos judicialmente o en Notaría hay que realizar un inventario de bienes y deudas que componen la herencia; es decir, saber cuál es el patrimonio del finado (activo) y las posibles deudas (pasivo) que existan y que en definitiva, activo y pasivo, es el conjunto de bienes que se va a distribuir y atribuir.

 

Para ello habrá que empezar por hacer un inventario en el que se establecen los bienes que forman el patrimonio hereditario que componen, entre otros:

  • Bienes inmuebles
  • Saldos bancarios
  • Bienes muebles (vehículos etc..).
  • Seguros
  • Mobiliario de la vivienda del fallecido (ajuar doméstico)
  • En los pasivos hay que tener en cuenta la totalidad de deudas conocidas a la fecha del fallecimiento como por ejemplo hipotecas, posibles embargos anotados etc.

 

5. Valoración. Una vez efectuado el inventario se efectúa una valoración del activo y del pasivo, a los fines de saber si merece la pena o no aceptar la herencia, pues en algunos casos las deudas son superiores a los activos existentes, así como en caso de ser superior el activo, saber la referencia total de adjudicación de herencia que va a corresponder a cada heredero, igualmente servirá de referencia para la liquidación del impuesto de sucesiones, lo cual se hace mediante una liquidación previa ante la administración del estado. Plazo de prescripción de este trámite es de 4 años desde el fallecimiento.

 

Una vez que el heredero o legatario conoce su condición de heredero, sea testamentario o intestado, deberá aceptar o rechazar la herencia o el legado.

La aceptación de la herencia puede ser de dos tipos:

  • Aceptación pura y simple: implica que el heredero acepta recibir los bienes de la herencia y puede responder por con sus propios bienes de las deudas de la misma.
  • Aceptación a beneficio de inventario: En este caso el heredero sólo responderá de las deudas de la herencia hasta el límite del valor de los bienes hereditarios, es decir, en caso de que las deudas sean superiores al valor de los bienes de la herencia, el heredero no responde con su propio patrimonio.

 

6. Partición de herencia. Posteriormente hay que hacer la denominada Redacción en escritura pública notarial del documento de partición de herencia, o lo que es lo mismo, La distribución de la herencia redactada en un documento denominado cuaderno particional. Caso de existir conflicto entre los herederos, todas estas cuestiones se han de plantear ante el juzgado de primera instancia correspondiente para que se divida judicialmente la herencia.

 

7. Liquidación de impuestos.- Pago de impuestos de sucesiones que ya hemos citado cuyo plazo para el pago es de 6 meses desde el fallecimiento, si bien dentro de los 5 primeros meses puedes pedir una prórroga por otros 6 meses. Plazo de prescripción total de pago del impuesto 4 años.

 

Otros impuestos a pagar: impuesto sobre incremento de valor de los terrenos de naturaleza urbana (“plusvalía”), si alguno de los bienes que se adjudican es un inmueble.

 

8. Toma de posesión.- Tras todo ello corresponde la toma de posesión de los bienes.

 

  • Si se adjudica algún bien inmueble habrá que regístralo e inscribir el derecho de propiedad en el Registro de la Propiedad del lugar donde está situado el bien.
  • Si se adjudican saldos bancarios, valores, seguros, se deberá solicitar la entrega de los saldos, valores o indemnización del seguro.
  • Si se adjudicó algún vehículo, iniciar el expediente de transferencia /cambio titular.

 

 

¿Quiénes son los herederos a falta de testamento?

 

Si el fallecido tiene hijos, su herencia se divide entre todos ellos a partes iguales.

Si alguno de los hijos ha muerto antes que el padre, hay que diferenciar:

  • Si este hijo tenía a su vez descendencia, les corresponde a éstos por partes iguales lo que le tocara a su padre o madre.
  • Si el hijo fallecido no tenía descendencia, la herencia se divide sólo entre los hijos que estén vivos a la muerte del padre o madre.
  • Si el fallecido estaba casado, a su cónyuge le corresponde sólo el usufructo de un tercio de la herencia. Además, como es natural,  le corresponde la mitad de los bienes que sean gananciales, porque esos bienes son ya en vida de los dos, a partes iguales.

 

Si no tiene hijos, el orden es el siguiente:

  • A sus padres, por partes iguales si viven los dos, o si sólo vive uno, todo a él. Si no hay padres pero sí abuelos o ascendientes más lejanos, a éstos. En este caso al viudo le corresponde el usufructo de la mitad de la herencia.
  • Si no viven sus padres ni tiene ascendientes de ningún tipo, el viudo o viuda será el único heredero.
  • Si no viven sus padres ni tiene cónyuge en el momento de su muerte: a sus hermanos e hijos de sus hermanos, y a falta de éstos a sus tíos, y si no tiene hermanos ni tíos, a sus primos carnales, sobrinos-nietos y tíos-abuelos, si le han sobrevivido. Sólo si no tiene ninguno de los parientes antes citados, en definitiva, si muere sin testamento y sin parientes, hereda el Estado.

 

 

 

EL TESTAMENTO.- Es el acto jurídico por el cual una persona dispone sobre el destino que quiere que sigan sus bienes (total o parcialmente) cuando se produzca su fallecimiento.

 

Cuando una persona muere sin dejar testamento se dice que ha fallecido abintestato o intestada.

HERENCIA: Podemos definir la herencia como el conjunto de bienes, derechos y obligaciones de una persona que no se extingan con su muerte. Tendrá el carácter de herencia yacente cuando la herencia todavía no ha sido aceptada.

HEREDERO: persona o personas que suceden al difunto tras su muerte en todos sus derechos y obligaciones considerándose sucesor/es a título universal. Puede ser designado por testamento o bien ser señalado por la Ley en ausencia de testamento.

LEGATARIO: es el sucesor a título particular, el cual únicamente puede ser designado por el testador para recibir uno o varios bienes concretos de la herencia.

SUCESIÓN: el derecho de sucesión lo poseen aquellas personas destinadas a suceder al fallecido (herederos y legatarios). La sucesión puede establecerse de dos formas:

  1. Sucesión testada: cuando hay un testamento que realice el reparto hereditario.
    Se cumplirán las disposiciones testamentarias que sean conformes a la Ley (por ejemplo los legados) y el resto de los bienes pasará a los herederos legítimos, si los hubiera.
    Además de las manifestaciones/disposiciones testamentarias relativas a los inmuebles, muebles y de carácter económico o patrimonial,  el testador puede incluir otras cláusulas en el testamento:- Nombramiento de tutor.
    – Nombramiento de albaceas.
    – Reconocimiento de hijos.
    – Nombramiento de contadores-partidores.
    – Nombramiento de administradores.
  2. Sucesión intestada: cuando no existe testamento. Se estará a lo dispuesto en la ley para los casos de sucesiones intestadas.

 

 

 

En la actualidad son cada vez más los Jueces que están cambiando la dinámica de otorgar de forma casi automática la guarda y custodia a la mujer. Ello se debe a que la estructura familiar viene cambiando. Ya ambos progenitores, al menos en su mayoría de casos, atienden por partes iguales o casi iguales las necesidades familiares y contribuyen con su esfuerzo al sostenimiento y atención familiar. Ahora, más que nunca, se debate en el plenario qué progenitor puede seguir atendiendo de la mejor forma posible para los menores las necesidades de éstos.

La guardia y custodia compartida no debe verse como una quimera o excepcionalidad, sino todo lo contrario. El Artículo 92 del CC quiere dar a esta guarda y custodia compartida un sentido de normalidad, y así el Tribunal Supremo ha venido sosteniendo que este régimen de custodia compartida no debe considerarse una medida excepcional sino una medida normal que puede ser adoptada por el juez cuando uno de los progenitores la solicita, aun en el supuesto en el que los progenitores no estén de acuerdo. La “excepcionalidad” a que se refiere el art. 92.8 claramente viene referida a la falta de acuerdo entre los cónyuges sobre la custodia compartida a que se refiere el apartado 5, no a que existan circunstancias específicas y excepcionales para acordarla (Sentencia del Tribunal Supremo núm. 579/2011 de 22 julio).

Existen diez requisitos principales a valorar para obtener la custodia compartida que me gustaría comentar.

  1. La vinculación afectiva entre los hijos y cada uno de los cónyuges, así como con las restantes personas que convivan en los domicilios respectivos.
  2. La aptitud de los progenitores frente al cuidado de los hijos y de sus posibilidades de procurarles un entorno adecuado.
  3. La voluntad de cada progenitor de cooperar e intentar educar a sus hijos de forma conjunta, garantizándoles estabilidad, una línea educacional, garantizando una adecuada relación y entendimiento entre ambos progenitores. Aunque no es suficiente para no conceder la guarda y custodia compartida que exista una mala relación con el otro progenitor, siempre que no sea generadora de conflictividad extrema.
  4. El tiempo que cada progenitor ha dedicado a la atención de los hijos antes de la ruptura y las tareas que efectivamente ejercía para procurarles su bienestar.
  5. La opinión de los hijos.
  6. La cercanía de los domicilios de los progenitores y su adecuación a las necesidades de los hijos.
  7. Los horarios y las actividades de cada progenitor.
  8. La inexistencia de sentencias por actos de violencia familiar o machista (la normativa catalana prevé  la prohibición de obtener la custodia compartida en tal caso).  Incluso cuando existan indicios fundados que se han cometido actos de violencia machista o familiar.
  9. La existencia de acuerdos en el plan de parentalidad y un divorcio de mutuo acuerdo es principal, pero no determinante. Si no existe acuerdo de los progenitores en el régimen de guarda y custodia, le corresponderá a la autoridad judicial determinar la forma, de acuerdo con el carácter conjunto de las responsabilidades parentales.
  10. Será determinante, aunque no vinculante, el dictamen del Ministerio Fiscal,  informe pericial psicológico que se realice a  instancia de las partes y principalmente el elaborado por el equipo técnico de soporte judicial o aquellos profesionales que el juez designe, así como el    Como ha indicado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña se han de tener “en cuenta la edad de los hijos, el horario laboral o profesional de los progenitores, la proximidad del lugar de residencia de ambos progenitores, la disponibilidad de una residencia adecuada para tener a los hijos, el tiempo libre y vacacional, la opinión de los menores en todo esto, u otras circunstancias similares, teniendo en cuenta siempre el interés del menor…”